Invertir en la formación en inglés de los equipos es una de las decisiones más rentables que puede tomar una empresa, especialmente en sectores con proyección internacional o con proveedores y clientes extranjeros. Lo que muchas empresas desconocen, o no aprovechan del todo, es que esta formación puede financiarse a través del crédito formativo FUNDAE, siempre que se cumplan determinados requisitos de gestión y justificación. Este artículo se centra precisamente en esa dimensión: cómo bonificar correctamente un curso de inglés, qué condiciones debe cumplir y cómo justificarlo ante la administración, más allá del contenido pedagógico del curso en sí.
¿Se puede bonificar la formación en idiomas con FUNDAE?
Sí. La formación en idiomas, incluido el inglés, es una de las modalidades formativas más solicitadas dentro del sistema de bonificación FUNDAE para empresas. No existe ninguna restricción específica que excluya a los cursos de idiomas del crédito formativo anual que cada empresa tiene asignado en función de su cotización por formación profesional. Lo que sí es determinante es que la acción formativa esté correctamente planificada, comunicada y documentada, igual que cualquier otra formación bonificada.
Esto significa que un curso de inglés puede bonificarse tanto si se imparte de forma individual a un trabajador como si se organiza en grupo, y tanto si lo gestiona directamente la empresa como si delega la organización en una entidad externa autorizada. La clave está en que la formación responda a una necesidad real vinculada al puesto de trabajo, y no se plantee como un beneficio social desconectado de la actividad profesional.
Requisitos para que un curso de inglés sea bonificable
Para que un curso de inglés pueda bonificarse correctamente, debe cumplir una serie de condiciones formales. En primer lugar, la acción formativa debe comunicarse a la administración antes de su inicio, indicando modalidad, duración, participantes y contenidos. En segundo lugar, debe existir una relación coherente entre el nivel de partida y el nivel de llegada de cada participante, de forma que el itinerario formativo tenga sentido y pueda justificarse documentalmente.
También es necesario llevar un control riguroso de la asistencia y del aprovechamiento, especialmente en modalidades no presenciales, donde la plataforma de teleformación debe registrar de forma fiable las horas de conexión y actividad de cada alumno. La entidad organizadora debe conservar esta documentación a disposición de la empresa y de una posible inspección.
Certificaciones oficiales compatibles
Uno de los aspectos que aporta mayor solidez a un curso de inglés bonificado es su vinculación con certificaciones oficiales reconocidas, alineadas con el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER). Certificados como los expedidos por Cambridge, TOEFL, IELTS o las escuelas oficiales de idiomas permiten objetivar el nivel de partida y el progreso alcanzado, lo que resulta especialmente útil a la hora de justificar el aprovechamiento real de la formación ante una eventual revisión. No es obligatorio que el curso finalice con una certificación oficial, pero contar con esta referencia facilita enormemente la trazabilidad del proceso formativo.
Niveles MCER y certificaciones de inglés equivalentes
Consulta a qué certificaciones oficiales corresponde cada nivel del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas. Haz clic en un nivel para ver el detalle.
Las equivalencias de puntuación mostradas son orientativas y pueden variar ligeramente según el organismo certificador. Consulta siempre la tabla oficial del examen concreto antes de inscribir a un trabajador.
Modalidades de formación en idiomas: presencial, online y mixta
La formación en inglés bonificada puede impartirse en modalidad presencial, teleformación (online) o mixta, y cada una tiene implicaciones distintas en cuanto a gestión y justificación. La modalidad presencial requiere control de asistencia mediante firma o sistema equivalente, y suele adaptarse bien a grupos reducidos dentro de la propia empresa. La teleformación, cada vez más habitual en la formación de idiomas, exige una plataforma que registre de forma detallada la actividad del alumno, ya que ese registro es la principal prueba de aprovechamiento ante la administración.
La modalidad mixta combina ambas fórmulas, por ejemplo, sesiones de conversación presenciales u online en directo junto con contenidos autoformativos, y puede resultar especialmente eficaz para la formación en inglés, ya que combina la práctica oral con el trabajo autónomo de gramática y vocabulario. Sea cual sea la modalidad elegida, debe quedar reflejada con precisión en la comunicación inicial de la acción formativa.
Cómo justificar horas y aprovechamiento en cursos de idiomas
La justificación de horas es uno de los puntos donde más incidencias suelen producirse en la formación de idiomas bonificada, precisamente por su carácter continuado y, en muchos casos, individual. Es fundamental mantener un registro detallado de las sesiones realizadas, las horas de conexión en el caso de la teleformación, y cualquier evaluación intermedia o final que permita acreditar el progreso del alumno.
Además de los controles de asistencia, resulta recomendable conservar evidencias del aprovechamiento: resultados de pruebas de nivel, certificados parciales o informes de seguimiento del docente. Esta documentación no solo protege a la empresa ante una posible inspección, sino que también permite valorar objetivamente si la inversión en formación está generando el retorno esperado en términos de competencia lingüística real.
Beneficios de bonificar la formación en inglés para tu equipo
Bonificar la formación en idiomas a través del crédito formativo permite a las empresas mejorar las competencias lingüísticas de sus equipos sin que ese coste recaiga íntegramente en su presupuesto de formación privado. Esto resulta especialmente relevante para empresas que operan con clientes, proveedores o filiales internacionales, donde el dominio del inglés impacta directamente en la calidad de la comunicación comercial y técnica.
Además, gestionar estos cursos de inglés bonificados para empresas de forma correcta, con la documentación y las certificaciones adecuadas, aporta una doble ventaja: por un lado, garantiza el cumplimiento normativo frente a la administración; por otro, convierte la formación en idiomas en un proceso medible, con niveles de partida y llegada claramente definidos. Aprovechar el crédito formativo disponible para este tipo de formación no solo reduce el coste para la empresa, sino que refuerza la empleabilidad y la proyección profesional de los trabajadores que participan en ella.
Simulador: coste de un curso de inglés bonificado vs. sin bonificar
Introduce el coste del curso y el importe de crédito FUNDAE que vas a aplicar para ver el ahorro estimado. Los datos se calculan sobre las cifras reales de tu empresa; el simulador no aplica porcentajes ni tarifas predeterminadas.